Por las aguas del Amazonas en la experiencia del IV Encuentro Internacional de Personas Afectadas
por Camila Fróis / MAB, Rafael Zan / MAB

Bajo el sol amazónico, un grupo de líderes populares de 45 países emprendió este domingo (9) una travesía simbólica por las aguas de la Bahía de Guajará, en Belém (PA). El viaje, que reunió a representantes de diversos movimientos sociales, formó parte del programa del IV Encuentro Internacional de Personas Afectadas por Represas y la Crisis Climática. Desde el inicio de la semana, el evento ha congregado a 350 personas de todos los continentes para debatir sobre soberanía energética, justicia climática y construir soluciones colectivas.
El propósito de la experiencia amazónica fue ofrecer a los participantes un contacto directo con el territorio y la cultura del país anfitrión, para que pudieran sentir y comprender la Amazonía no solo como un paisaje, sino como un territorio político y un lugar de resistencia. Por ello, la inmersión se concibió como un espacio de aprendizaje e intercambio con la ciudad como telón de fondo.
Puerta de entrada a la Amazonía, la capital de Pará posee una rica historia y un ritmo urbano frenético, con grandes embotellamientos fluviales. El flujo de embarcaciones que llegan y parten del puerto por la mañana abarca desde grandes barcos y embarcaciones de pasajeros de tres pisos hasta barcazas y botes pertenecientes a los habitantes ribereños que viven en comunidades en la selva, especialmente en el archipiélago de Marajó. La cultura de la ciudad también es muy vibrante, mezclando los ritmos de la música de guitarra, el aroma del jambu (una hierba local), el sabor del açaí y el vaivén del carimbó (una danza tradicional brasileña) que enriquecieron la experiencia.
Historia e resistencia en el corazón de Belén

En la primera parte del día, los participantes recorrieron el centro histórico de Belém, guiados por el profesor e historiador Michel Pinho, investigador de la historia social de la ciudad. El recorrido se estructuró como una conferencia pública, con reflexiones sobre el papel de las poblaciones negras, indígenas y ribereñas en la formación de Pará y sobre las luchas de resistencia que marcaron la región, como el Cabanagem, una revuelta popular que tuvo lugar entre 1835 y 1840 contra la explotación y el autoritarismo de las élites coloniales.
“El objetivo es observar Belém desde otras perspectivas. La ciudad no es solo lo que aparece en los relatos oficiales, sino el resultado de numerosos conflictos y resistencias. Esta historia debe ser contada por quienes la construyeron”, afirmó Pinho.
Durante el recorrido, el educador presentó la arquitectura y los monumentos de la ciudad como elementos de su historia política, así como expresiones idiomáticas locales que reflejan el modo de vida de los habitantes de Pará.
“Me imagino la ciudad como si fuera un aula. En lugar de una pizarra, tenemos un edificio; en lugar de una proyección, una calle; en lugar de una narración, la gente. De esta manera, reivindicamos un derecho: el derecho a la ciudad”, explica.
Durante la visita/clase, también utiliza la música para mostrar las conexiones entre Pará y África con un camión de música que reproduce canciones que expresan el poder cultural del estado y las referencias afrodescendientes en nuestra identidad.
El grupo concluyó su recorrido en el Mercado Ver-o-Peso, considerado el mercado al aire libre más grande de Latinoamérica, donde los visitantes aprendieron sobre la dinámica popular que impulsa la economía local y observaron cómo la vida ribereña sustenta la cultura y la gastronomía de Belém.
Ubicado a orillas de la Bahía de Guajará, el mercado fue inaugurado en 1901 y, junto con el Mercado de Carnes, es considerado el mercado al aire libre más grande de Latinoamérica. En total, se extiende a lo largo de un complejo arquitectónico y paisajístico de 25.000 metros cuadrados, donde se encuentran los edificios históricos mencionados. En los pasillos, los vendedores ofrecen pescado, frutas, açaí, hierbas, especias, raíces, perfumes con propiedades curativas y objetos folclóricos que, según afirman, curan todos los males. La oferta también incluye numerosas frutas tropicales, como muruci, pupunha, cupuaçu e ingá, así como pollo, pescado, camarones (tanto secos como frescos) y cangrejo. En total se venden entre 12 y 15 toneladas de pescado, muchos de ellos considerados especies apreciadas, como el pirarucú, conocido como el «bacalao del Amazonas».
Cruzando la bahía de Guajará

El viaje en ferry a través de la bahía de Guajará en Belém (Parámabo) fue un momento histórico donde participantes de cinco continentes navegaron juntos en un acto de unidad, solidaridad y conexión cultural. El embarque comenzó con el contagioso sonido de la música carimbó y el aroma de la feijoada, preparada para dar la bienvenida a las delegaciones. A medida que la gente subía a bordo, los ritmos amazónicos se fusionaban con los ritmos africanos y una diversidad de acentos de todas partes del planeta.
En la proa del barco, un mapamundi inflable flotaba sobre el agua, simbolizando nuestro hogar común, la Tierra, y recordándonos que el planeta que habitamos es uno solo para todos.
Más allá del vasto paisaje amazónico, uno de los momentos más destacados de la experiencia fue la presentación musical en vivo del carimbó. Este ritmo es una expresión cultural de origen indígena y africano, con una fuerte influencia caribeña, especialmente perceptible en los movimientos de falda y cadera. Desarrollado en el estado de Pará, está reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de Brasil y representa la fusión de las tradiciones indígenas, africanas y portuguesas, una celebración viva de la diversidad amazónica.
El evento estuvo marcado por una mezcla de lenguas e historias, pero también por un sentimiento compartido: el de pertenecer a una lucha global contra la injusticia climática y el poder de las grandes corporaciones.

“Estamos construyendo el mundo en el que queremos vivir, un mundo sin imperialismo, sin racismo, sin capitalismo. Un mundo donde la vida de cada persona tenga valor, en cualquier lugar del planeta”, declaró Caitlin Schroering, de Estados Unidos, miembro del Comité de Solidaridad con el MAB.
Recordó que estuvo en Belém por primera vez en 2008, también para una reunión internacional, y que desde entonces ha observado importantes avances en la articulación global de los movimientos sociales. “En aquel entonces, aprendí sobre el colonialismo ambiental. Hoy veo que las mismas fuerzas que explotan al Sur Global siguen operando, pero también me doy cuenta de que nuestra organización colectiva se ha fortalecido”.

Entre los participantes también se encontraba Miguel Artega, de Barcelona, miembro de la Alianza contra la Pobreza Energética, quien destacó el carácter educativo y transformador del encuentro.
“Ha sido una gran experiencia aprender algo nuevo para mí: comprender qué es el sistema energético. El sistema energético trasciende a los gobiernos y al sistema global. Y esto se vuelve crítico cuando la gente no tiene los recursos económicos para pagar la electricidad y el agua, y las compañías cortan el servicio sin ofrecer ninguna alternativa”, afirmó.
Explica que la interacción con líderes de tantas partes del mundo es lo más destacado de la experiencia para él. «Lo más maravilloso fue conocer gente de diferentes países, amable y atenta, y aprender sobre el sistema de cada país, de cada organización, y también tener esta oportunidad para una interacción tan grata», añadió.
Voces da África

Entre los representantes africanos, la experiencia tuvo un significado especial. Iris Kashindi, de la República Democrática del Congo, explicó que, para él, fortalecer la lucha internacional por los derechos sociales de la población es fundamental.
“No es la primera vez que participo en espacios para debatir sobre la comunidad local y la justicia climática. Formo parte de la coordinación de mis comunidades y trabajo en el monitoreo territorial. Estar aquí es una gran oportunidad, porque hemos sufrido durante mucho tiempo el impacto de las grandes represas en diversas partes del mundo, pero especialmente en África. Por eso es tan importante que estemos juntos, aunando fuerzas y compartiendo experiencias. MAR es un espacio esencial para unirnos, defender nuestros recursos y luchar juntos contra las represas y por las causas de la justicia climática”, afirmó.
Respecto a la inmersión en la Amazonía, comentó que brindó la oportunidad para que todos se conocieran mejor y comprendieran la armonía cultural que existe entre los países.
“Nos aporta una energía muy positiva. En África también tenemos este tipo de música que escuchamos aquí; no es algo nuevo para nosotros, sobre todo porque hay mucha sinergia, ¿verdad? Lo más importante es compartir esta energía, trabajar juntos y crear una dinámica colectiva. La comida, el baile y la alegría son formas de intercambio cultural. Aquí, por ejemplo, me he dado cuenta de que los brasileños cultivan el arroz de forma diferente a nosotros. Estos momentos demuestran el valor de compartir conocimientos, prácticas y formas de vida.”
Su compatriota Louis Lukombo, líder de las Comunidades Ingá (Congo Central), vinculó las luchas africanas con las latinoamericanas.
“Para mí, este encuentro es muy importante porque nos permite compartir dificultades comunes, pero también intercambiar ideas, buscar soluciones y participar en eventos culturales que nos acercan. Esta experiencia me hace reflexionar sobre posibles soluciones a los impactos de las represas, que, si bien tienen cierta utilidad, también generan muchos problemas. Seguimos de cerca el desastre de las Marianas y vinimos a ofrecer nuestra solidaridad. En África, sufrimos el poder de las grandes empresas, las mismas que causaron tragedias como esta y que hoy representan fuerzas neocolonialistas que dominan nuestros países”, afirmó.

Añade que el mayor poder del encuentro reside en mostrar a personas de distintos continentes que no están solas en la lucha. Este intercambio demuestra que somos muchos, en diferentes lugares, viviendo situaciones similares. De este encuentro nacen grandes ideas. Quiero comprender cómo podemos seguir intercambiando, aprendiendo y fortaleciéndonos mutuamente. Felicito a los organizadores del evento por esta iniciativa”, concluyó.
Mientras la embarcación cruzaba la Bahía de Guajará, las historias de la gente se mezclaban con las canciones. Fue más que un viaje: “fue una travesía simbólica hacia un nuevo mundo nacido del encuentro, del compartir y de la rebeldía que corre por las venas de los ríos y de la gente”, afirma Caitlin.
Integración y solidaridad internacional
Para el MAB (Movimiento de Personas Afectadas por Represas), la experiencia amazónica sintetizó el espíritu del IV Encuentro Internacional de Personas Afectadas por Represas y la Crisis Climática: reunir a personas de diferentes orígenes, fortalecer lazos y proyectar una agenda común.
“Al promover este tipo de actividad, reafirmamos que la lucha contra las represas y la crisis climática no es solo técnica o ambiental, sino política y humana. Las personas afectadas de todo el mundo demuestran que la solidaridad es la respuesta a las injusticias impuestas por el capital y las corporaciones”, destacó Jaqueline Damasceno, miembro del equipo de coordinación del evento.




A lo largo del día, los participantes del IV Encuentro Internacional exploraron la ciudad y la cultura de Belém. Fotos: Nívea Magno / MAB y Cida Pereira / MAB
El encuentro se celebra entre el 7 y el 12 de noviembre en Belém (Pacífico) y reúne a movimientos sociales, organizaciones populares y comunidades afectadas de todo el mundo. El evento, promovido por el Movimiento de Personas Afectadas por las Represas (MAB), aborda las causas estructurales de la crisis climática, el papel de las corporaciones transnacionales en el sector energético y las alternativas construidas desde los propios territorios.
