por Rafael Zan / MAB

Delegados de diferentes continentes se inscriben en el IV Encuentro Internacional. Foto: Marcelo Aguilar / MAB

El primer día del IV Encuentro Internacional Afectados por Represas y la Crisis Climática comenzó con la llegada continua de delegaciones de los cinco continentes. Desde temprano, la Escuela CESEP en Belém, capital del estado de Pará, en la Amazonía brasileña, se convirtió en un punto de encuentro para líderes comunitarios, jóvenes afectados, representantes de organizaciones populares y delegados internacionales.

Los equipos de bienvenida del MAB organizaron la recepción, el alojamiento y la asistencia logística para cada grupo, en un ambiente marcado por la expectativa y la construcción colectiva. Ya en las primeras horas, las delegaciones que llegaban tras largos viajes comenzaron a compartir sus primeras impresiones. Entre ellas, la representante de Uganda, Betty Obbo, quien viajó 12 horas para llegar a Brasil y destacó:

“En Uganda, muchas familias perdieron tierras, hogares y medios de subsistencia tras la construcción de la represa de Bujagali. Estamos aquí para aprender cómo otros pueblos fortalecen sus luchas y se hacen oír. Espero comprender mejor las luchas de otros países y fortalecer nuestra capacidad de organización e incidencia política, vinimos para aprender y enseñar cómo otras comunidades hacen oír su voz y fortalecer nuestra propia lucha por el derecho a la tierra, la energía y una vida digna.”

Betty Obbo, de BioVision África (Uganda), llega al encuentro con relatos sobre los impactos de la represa de Bujagali. Foto: Marcelo Aguilar / MAB


Integración y preparación de los equipos

Durante toda la mañana, representantes de distintos países recorrieron los patios y aulas de la escuela, acomodando alojamientos e iniciando diálogos espontáneos sobre experiencias de enfrentamiento a las represas y las violaciones territoriales. En cada pequeño grupo, surgieron debates sobre los impactos de la crisis climática, los derechos humanos y las estrategias de organización comunitaria. En medio de la actividad, se pudo presenciar la llegada de la delegación cubana. Michel Santana compartió:

“Venimos de Cuba tras más de un día de viaje. En nuestro país, existe una política de cuidado ambiental para evitar que las represas afecten a las comunidades. Estamos aquí para aprender de las experiencias de los movimientos en América Latina y otras partes del mundo y fortalecer la lucha conjunta. En nuestro país, hay una política de cuidado ambiental: cualquier creación de cuerpos de agua o represas siempre considera a la población, el medio ambiente y los recursos del territorio, para que no haya impactos negativos. Nuestra expectativa es conocer de primera mano el trabajo de los movimientos y unir fuerzas con todos nuestros hermanos y hermanas del MAR”, dice Michel.

Michel Santana, del Centro Martin Luther King (CUBA), participará en el encuentro para intercambiar experiencias y fortalecer la lucha conjunta de los pueblos afectados. Foto: Marcelo Aguilar / MAB

Durante toda la tarde, el patio del CESEP se convirtió en un mosaico cultural: distintos idiomas resonaban entre banderas de diversos países, mientras que símbolos territoriales aparecían en mochilas y camisetas. Delegaciones de África, Asia, América, Europa y Oceanía compartieron sus relatos sobre conflictos, reorganizaciones comunitarias y luchas por la justicia ambiental. El ambiente general era de acercamiento y reconocimiento entre luchas distintas pero atravesadas por la misma lógica global de las violaciones de derechos humanos.

Para garantizar una mayor integración entre los delegados, equipos de traducción, apoyo y comunicación se desplazaron entre los grupos, orientando a los participantes recién llegados al encuentro y registrando los momentos iniciales de integración.

Fin de la jornada y expectativas para el encuentro

Norberto Soares Siménez representa al Frente de Resurrección Maubere / Rehabilitación Agroecológica Nacional y refuerza la lucha por la educación popular, la agroecología y los derechos campesinos. Foto: Rafael Zãn / MAB

Con todas las delegaciones instaladas al final de la tarde, los equipos finalizaron los preparativos para la inauguración oficial y la mística internacional. Entre conversaciones, revisiones de agendas e intercambio de materiales, los delegados reafirmaron sus expectativas para el encuentro, que se extenderá hasta el 12 de noviembre. En los últimos momentos del día, Norberto Soares Ximenes, de Timor-Leste, ofreció una reflexión sobre la importancia política y formativa de este encuentro mundial. Habló de su propia vivencia y de las luchas principales que enfrentan las personas afectadas en el sudeste asiático.

“En Timor-Leste, trabajamos con educación popular y agroecología para concientizar a las comunidades sobre la crisis climática, que afecta directamente a la población. Este encuentro es una oportunidad para fortalecer un movimiento global que defiende los derechos de los pueblos y de los campesinos. El sistema capitalista no cuida a la naturaleza ni a la gente; debemos unir fuerzas por la libertad y la soberanía alimentaria.

La primera jornada del IV Encuentro Internacional puso de manifiesto el carácter estratégico del evento: reunir a pueblos afectados por represas de todo el mundo para fortalecer alianzas, elaborar diagnósticos comunes y construir alternativas energéticas populares que respeten los territorios y los derechos humanos. La inauguración oficial tendrá lugar la tarde de este viernes 7, dando inicio a una semana de debates, intervenciones y construcciones colectivas.