Por Victória Holzbach / MAB 

 Personas afectadas de todo el mundo salieron a las calles para participar en una acción en Temacapulín durante el Tercer Encuentro Internacional. Foto: Alexania Rossato / MAB

Temacapulín, Acasico y Palmarejo son pueblos históricos a orillas del Río Verde, en el estado de Jalisco, al oeste de México. Amenazada desde finales de la década de 1990 por la construcción de la presa El Zapotillo, la región fue un terreno fértil para el III Encuentro Internacional de Afectados por Represas, siete años después de la primera, celebrada en Tailandia.

Del 1 al 7 de octubre de 2010, los habitantes de Temacapulín acogieron en sus propios hogares a más de 300 personas afectadas, representantes de organizaciones civiles y movimientos sociales de todo el mundo. Los delegados, procedentes de 60 países, además de realizar una manifestación en el lugar donde se estaba construyendo la presa, internacionalizaron la lucha que los afectados de las tres comunidades llevaban cinco años librando y se comprometieron a realizar acciones en todo el mundo contra la construcción de El Zapotillo.

La reunión atrajo la atención internacional hacia la lucha contra la presa y en defensa de los derechos de los afectados, aumentando la comprensión y el apoyo mundial y, en consecuencia, la presión contra la construcción de la presa, que inundaría Temacapulín, Acasico y Palmarejo para garantizar el suministro de agua a la gran ciudad de Guadalajara. Este escenario provocó la retirada inmediata del gobierno mexicano, ya que el proyecto presentaba una serie de irregularidades administrativas, además de que preveía el desalojo de más de 800 familias de los tres pueblos históricos.

Gabriel Iñiguez (El segundo de izquierda a derecha) – en protesta contra la  presa de El Zapotillo. Foto: Archivo personal

El portavoz del Comité Salvar Temaca, Acasico y Palmarejo, Gabriel Iñiguez, recuerda que la presencia de delegados de tantos países ayudó a los mexicanos a comprender el alcance del problema de las represas, los desplazamientos forzados, los desequilibrios ecológicos, la privatización del agua, las violaciones de los derechos humanos y la apropiación y voracidad de las empresas y los gobiernos que causan la muerte de los ríos.

Gabriel señala que un legado fundamental del III Encuentro Internacional fue «la fuerza organizativa y la convicción de que, unidos, internacionalizamos la esperanza». Para él, fue esta articulación colectiva la que garantizó que el proyecto de la presa se modificara sustancialmente. Tras permanecer paralizada durante 10 años, la presa se construyó sobre la base de un nuevo proyecto: en lugar de afectar a 4000 hectáreas, como se había previsto en 2010, solo se inundaron 400, de modo que los pueblos y las tierras de cultivo no se vieron afectados.

“El funcionamiento de la pequeña presa, con seis compuertas, proporciona actualmente la cantidad de agua necesaria para la ciudad de Guadalajara. Y de nuestra lucha, otros pueblos de México han aprendido la lección de no rendirse nunca. Nuestro grito por la dignidad y la autodeterminación fue tan fuerte que obligamos al gobierno a escuchar y actuar”, afirma Iñiguez.

Aunque han conseguido proteger su territorio contra el proyecto El Zapotillo, los afectados siguen luchando contra los proyectos de privatización y otras iniciativas que amenazan sus territorios y culturas, el acceso al agua y la organización de los residentes de estas localidades. “El problema persiste porque las empresas y los gobiernos buscan privatizar el agua para intereses industriales y económicos nacionales e internacionales. Es urgente restaurar la organización social para resistir, adhiriéndose a los principios de autonomía y respetando las costumbres y tradiciones de cada territorio”, concluye Gabriel Iñiguez.

Delegados al III Encuentro Internacional celebrado en la obra de construcción de la presa El Zapatillo. Foto: Alexania Rossatto / MAB

Hacia el IV Encuentro Internacional

Gabriel se une a otros compañeros de su país (México) y a cientos de personas afectadas de todo el mundo en el IV Encuentro Internacional de Comunidades Afectadas por las Represas y la Crisis Climática, que comienza el próximo viernes (07), en Belém, en el norte de Brasil.

Afirma que lleva consigo la lucha contra El Zapotillo como inspiración para los nuevos enfrentamientos necesarios y que espera salir del encuentro motivado para emprender nuevos caminos: “Espero aprender en el IV Encuentro nuevas vías para superar la crisis climática y llevar el testimonio de nuestros logros y la memoria de nuestros antepasados que, en espíritu, han sido un fundamento esencial de nuestro trabajo en favor de la vida, la justicia y la paz”.

La reunión de Belém debería marcar la decisión de consolidar el Movimiento Internacional de Afectados por Represas y la Crisis Climática, según informó Soniamara Maranho, de la coordinación del Movimiento de Afectados por Represas (MAR) en América Latina. Según ella, esta es la primera decisión que se debe tomar, antes de un proceso de reposicionamiento y nacionalización de todas las organizaciones, en todos los países, con una estrategia común a nivel internacional.

Sonia comparte sus expectativas y cree que la reunión será una oportunidad para “articularnos de manera más cualificada por continentes y salir con la definición del V Encuentro Internacional”. Para los próximos años, cree que este IV Encuentro debe allanar el camino para “construir un proceso de formación político-ideológica, con la construcción de la coordinación en cada continente y la coordinación internacional”.

“Amplifiquemos la fuerza de los afectados por las represas y la crisis climática en todo el mundo, interfiriendo en la lógica del sistema capitalista, construyendo la fuerza necesaria para tener en cada país otro orden, una sociedad alternativa que se apropie de la construcción de proyectos energéticos populares en todos los países y continentes”, dice Soniamara.

A partir del jueves (6 de noviembre), podrás seguir en nuestra página web la cobertura del IV Encuentro Internacional de Comunidades Afectadas por las Represas y la Crisis Climática y, posteriormente, la participación de los delegados del Encuentro en la Cumbre de los Pueblos, entre el 12 y el 16 de noviembre.